Soledad, dulce compañía en las noches sin sueño
Silencio y oscuridad reina la ciudad,
Vacío lleno de seres que hacen vida en ella
Para ocultar la vergüenza de sus actos.
Crimen, destrucción y muerte tomados de la mano
Danzando en medio de voces de dolor, desesperación.
Gritos que todos oyen pero nadie escucha
Nadie auxilia al caído, presa del azar.
Detrás de las rejas soy un peón, juguete del destino,
Fuera de mi prisión estoy condenado a muerte
En espera del final anunciado, inminente,
El final temido por ellos – y por mí –.
Esta prisión es mi hogar, mi nación,
Atrapado por el deseo de vivir,
O por temor a la muerte,
Que creyéndose dueña de la calle
Se erige diosa de los hampones consagrados a su servicio.