lunes, 10 de diciembre de 2012

Resplandor (Despertar)


Calor entre suspiros, lentitud, cercanía de miradas incansables de mirar. Labios itinerantes entre palabras y silencios. Energía que fluye entre arreboles y sensaciones olvidadas; latidos intensos cual heraldo que lleva declaración de guerra.

Allí está, queriendo cubrir la pena tras las rejas, en el espacio donde perder y ganar dejan la misma sensación. Sonríe una vez antes de dormir, entre sábanas de quebranto y recuerdos. Su alma al pasado y aún el presente la acepta con brazos anhelantes.

Perdida entre colores intensos de atardeceres y susurros las pupilas caen lento como el sol en septiembre, dejando transparente un alma ante otra. Cada acorde se saluda con gentil decoro, mostrando el tatuaje de dos nombres en sus rostros. Caricia entre letras, respiración profunda luego entrecortada. Labios sórdidos negándose la bondad, explosión repentina que trae calma.

Un instante, uno y nada, nada y todo. Arrebato del músico, ojos cerrados y corazón abierto. Concierto para dos sin sombras entre si, cadencia de ritmos entre sensaciones aumentadas. Cuerdas rasgadas haciendo su labor, robando paz y trayendo un tanto. Giros desenfrenados, calma y guerra jugando a amar el tablero de ajedrez.

Frecuencias danzantes inundan la habitación, guiando al borde a los que se miran sin palabras. Los cuerpos sobran cuando las almas juegan, coquetas las ondas estimulan el aire en colores que alguien olvidó.

Servidas las copas de vino nuevo, bebe la suya mirando fijo la otra intacta. La deja en la mesa cual faro, aguardando su regreso.

Perdidos uno a uno los segundos se buscan en el marrón de sus ojos. Perdidos en el aliento y la piel entre figuras, cabello al viento y una media sonrisa pícara esta vez. Perfume de tanto y tan poco, violenta vuelta buscándola entre la multitud. Perdido y preso en una bocanada de aire, vuelve a la copa en silencio mientras espera verla colarse otra vez.

Sienten los sentidos sintiendo texturas y sonidos. Sienten y miran la tarde correr. Miran siendo ellos mismos, siendo ambos uno sin necesitar ser nada más. Sienten y miran sus manos acercarse, sintiendo la cercanía de la piel. Sienten los sentidos hablando sin hablar. Latidos, silencio, roces.

Sinfín de besos, sabores suaves esperados por muchas lunas. Danza que repite como un trance sin ver las arenas irse como nada.

Entre sueños quedó aparcado a la ventana esperando ver amanecer, la aurora no llegó al caer los últimos granos.

0 comentarios: