¿Qué pasa con los amantes? Que dicen todo en una mirada, entregando la vida en un instante, sin esperar nada más que ser amados en retorno. ¿Qué de los amores que trascienden el umbral del tiempo y el espacio? Cometas encendidos, iluminando el cielo de los mortales incrédulos, de los tontos. ¿Qué de los tontos que se entregan a amar sin conciencia del dolor o con plena certeza del mismo? Semillas sin nacer esperando ser oportunas, esparcidas por el viento del deseo y la ansiedad.
Luces derramando buenaventura, colores intensos aún más al sentirse cerca. Sensaciones, sabores, aromas, sonidos de dos cuerpos orquestando tentaciones. Silencio en cuotas, momentos de calma antes de la explosión, tempestad. Heridas que no sangran ni duelen, grito que estremece los cimientos de los montes, de nuevo calma, luego tempestad de regreso.
Llega el día y el astro mayor lo viste con justicia y bondad, cae la noche y la dama nocturna guarda a quienes esconden lo prohibido, vuelve la claridad a las vidas de unos pocos y el descontrol continúa visitando con su olor peculiar las manos de otros muchos; reloj que no detiene el rito del ritmo ni el clic al son de la eterna melodía.
Danzan los árboles rozándose, tomándose un rato para hacer la reverencia debida. Movimientos lentos, aleatorios, calculados. Brisa fresca acaricia su ramaje como a manto de reyes y reinas, regresa el vaivén de los cuerpos que negaron encontrarse, jurando hacerlo en otro momento de nunca más.
Rufianes caprichosos, entusiastas, cómplices. Entes corpóreos que saben cómo llevarse a sentir cosas nuevas y otras no tanto. Almas gemelas que encuentran a su par una vez cada mil años, quienes al verse tan semejantes huyen corriendo a besar bocas extrañas hasta hallarse nuevamente para repetir el ciclo con otras locuras y errores.
Y pasa lo que debe, lo que no, lo que fue y lo que no dejará de ser entre brazos y labios dementes implorando clemencia, lúcidos en instantes breves, dolorosos. Realidades trastornadas entre mentes claras y confusas, energía en crudo haciendo lo que sabe, su verdad.
¿Qué pasa con los amantes? Que llenos de temor emprenden rumbos distintos para no amarse más, para no verse más. ¿Qué de aquellos títeres sin esperanza negados luchar? Llenos de dudas por lo que dejaron atrás, preguntándose: ¿Y qué si…? ¿Qué de los que deciden amarse una vez más sin preguntas, sin respuestas, sin razones? Los que roban lo propio y lo ajeno, contemplando lo que el pasado les dio y negaron poseer.
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