viernes, 11 de noviembre de 2011

Semana 11. Amigos


Saludo, miradas, roce de dos conocidos. Sentidos despiertos, labios sedientos, manos cansadas de esperar. Pícaros juegan entre abrazos y cercanía, tentando al cielo que atento los mira. Golpes en la puerta perturban el momento, cualquiera sobra para ambos, cualquiera menos ellos.

Comentarios furtivos sonrojan a la luna. Sonrisas llenan el infinito, haciéndolo más claro, despejando las nubes de dudas y prohibiciones. Latidos intensos, pulsaciones cada vez más fuertes. Aire cubierto de fragancias hipnóticas, cautivantes. Aromas nuevos por descubrir.

Gotas caen como risa de niños, algo nace, algo muere. Algo Distinto tiñe la noche, curiosidad es la carta que sale al ruedo. Ella dulce, atenta, llena de manías que suele ocultar. El cauteloso, tajante, temeroso más que aventurero. Ambos atraídos por sabores desconocidos que gritan verdades sin emitir sonidos.

Un trago ahuyenta las amarguras, dos traen alegría y bohemia, tres que dan paso al cuarto si la compañía es consejera. La distancia es enemiga de quienes buscan refugio en la noche plena, golpeando sus copas, pateando las penas. Canciones de amores complican la escena, miradas cálidas más y más cercanas.

Besos caen a montón sin excusas ni motivo aparente, dejando ser a quienes negaron lo obvio. Amor silvestre que no necesita cultivo para crecer, tampoco necesita ser sembrado. Nace de la nada y se hace fuerte con el sol y el agua que apenas recibe.

La noche en un pestañar huyó del lugar dejándoles a expensas del día. Sin reproches o reclamos cruzaron sus ojos nuevamente. Risas invadieron el lugar como palabras a un corazón herido. Besos repetidos, abrazos sin final. Promesas de duplicar la hazaña. Despedida obligada. Hasta mañana.

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