martes, 19 de mayo de 2009

De Aquel Sitio al que Soliamos ir

Hoy, entre páginas amarillas llenas de memorias, escribo al viento esperando inútilmente el regreso del tiempo perdido. Las tardes de mayo se ven más grises sin ti. Aun la suave melodía del piano suena a maderas golpeadas incoherentemente.


Sentado en aquel pequeño café que tanto te gustaba, miro con nostalgia al cielo teñirse de negro. Una silla vacía sella el momento con la rudeza de la verdad. Aclaro mi garganta seca mientras escucho la pequeña campana con la que convocan a los meseros.


Otra pareja llega al lugar tomando la mesa que solíamos tomar, la mesa que daba al pasillo, donde puede verse a la gente pasar.


Callado, casi inerte, en el lugar mas frío del local, con el corazón desnudo y hecho un desierto espero tu regreso como ave en verano. Iluso y esperanzado te imagino a mi lado disculpándote por llegar tarde, hablando de lo duro del día mientras perdido en tus ojos digo sin palabras: “Te amo”.


Aquí sigue mi alma aun en silencio por tu ausencia, en ese lugar que tanto te gustaba, el pequeño café lleno de colores donde nuestras miradas se fundieron por primera vez. ¿Lo recuerdas? Escuchando la pequeña campana con la que convocan a los meseros. Gente va y viene y no llegas.


Mientras pido algo para justificar mi estadía escucho las risas de la gente a lo lejos. Los árboles cantan al viento su melancolía. Pienso en ti una vez más y respiro. Un farol quemado atenúa la luz en el lugar, haciendo a la lóbrega noche un tanto más oscura de lo usual.


La brisa nocturna sopla con aliento a mar, frío, suave, sincero. ¿Me olvido de ella? ¡Como si eso fuera una opción! ¿Dejo de esperarla? Si hiciera mi mejor intento sería imposible borrar tus ojos de atardeceres.


Aun sigo en aquí aunque no quieras saberlo. Pintándote en caras ajenas, hipnotizado por el sonido de la pequeña campana con la que convocan a los meseros. En aquel pequeño café que tanto te gustaba. Perdido entre canciones con sabor a ti, esperando que el tiempo amigo decida regresar tu rostro soñador a este ya no tan cuerdo personaje.


Disculpe, ¿Me trae la cuenta por favor?

lunes, 11 de mayo de 2009

Experiencias Sensoriales y Otros Temas sin Sentido

¿Qué hace especiales las experiencias? ¿Qué las hace positivas o negativas? ¿Qué nos hace recordar una simple melodía como algo sublime? ¿Qué pasa cuando nuestra mente evoca situaciones amargas que deseamos nunca haber vivido?


La mayor parte del tiempo el destino nos sorprende con vivencias tan impactantes que nuestro corazón decide hacerlas perpetuas. Conjunto de pequeños detalles que formando un todo complejo son transformados radicalmente en recuerdos, hechos que separados podrían significar cualquier cosa, pero juntos son momentos sublimes e inmortales en la mente.


El color de la tarde, el sol cayendo en el instante adecuado, el aroma de su cabello y el viento, una sonrisa, una mirada fija y callada. El reflejo de las nubes en el mar, risas de niños, frases comunes significando más de lo que dicen entre sonido de olas batallando con las piedras en la orilla. Pequeñas cuentas brillantes bordadas en el gran lienzo que arropa la noche en su plenitud.


Cuando nuestros ojos están abiertos para contemplar el majestuoso espectáculo que brindan las cosas simples, podemos ver que el destino no juega a los dados, que las casualidades son excusas para justificar explicaciones a lo que no tiene, que el amor vibra en cada fragmento de la pequeña partícula a la cual llamamos tierra.