viernes, 18 de mayo de 2012

A su Recuerdo


Murió en la mente del que pensó que allí era inmortal, saciada de lágrimas y horror a un cuarto para las dos. En el cuerpo olor y sabor perdidos, vagando cual velero sin timón.

Muerta, tirada en una esquina donde nadie la recuerda. Muerta, si, pero viviente. Viviendo para luego morir y renacer otra vez hasta que el sol se ponga, y amanezca viva. Viva y dispuesta a morir diligentemente de su propia mano.

Renace para volver a morir suicidándose con balas de acordes y palabras de hiel. Abre los brazos al barquero ansioso por su paga, volviendo a nacer al llegar el alba.

Respira cual amanecer de versos y melodías mil. Quedándose un rato más para tomar un café. Se sienta a la diestra discretamente, trastornando todo lo que dejó al morir.

Mortandad que en ocasos olvida la muerte y renace entre colores que fueron suyos y ya no. Muerte que se divierte con los mortales haciendo creer que pueden matar el recuerdo.

Máquina quemando combustible; frena, acelera, se detiene, marcha nuevamente. Gira la faz sin tener quien la detenga. Arena que no perdona el rostro y aún está aquí.

Duerme a lo lejos, deja caer el velo que separa a las sombras como un hilo. Deja tocar el alma y no el cuerpo en una caricia que te robe el aliento. Duerme en un suspiro y apaga la luz, regresa con manos limpias de dudas y vuelve a dormir una vez más.

viernes, 11 de mayo de 2012

Caracas sin ti


Verde mojado, húmedo horizonte y gris dominante convergen en sonidos de percusión y aún se oye el frío en cada bocanada. Borrado el paisaje casi en su totalidad, dejándose ver a penas la sonrisa de los árboles respirando hondo.

Cae uno a uno pedazos de cielo, trayendo consigo aroma de mil soles vistos y uno más. El ruido de la gente desvanece en brazos del viento, navegando en el infinito mar de caras invisibles.

Agua lavando viejas penas, llamando a otras nuevas con nostalgia y pesar. Rugen cadenas y asfalto en la distancia, despertando almas cautivas, dándoles forma y vida por un instante.

Mística dama albergando a todos con una media sonrisa, lamentas y lloras la sangre derramada en tu seno. Cómplice de locuras, testigo de maldades, ya no serás la niña pícara y emotiva que miraba la luna con celo.

Perdiste un pedazo, pero sigues en pie. Envuelta entre lágrimas secas y sonrisas leves, fragmentos de pasado mirando fijo. Poco a poco calma su llanto para volver a llorar cual madre que clama justicia al gran juez.

Con la risa de Caronte a cuestas espera el obrero el fin de su faena, manos ásperas calman los nervios pasadas las 6. La tarde muere y aún no llega la calma a quien tantas noches esperó verla.

Gira el tiempo rasgando el rostro mientras respira profundamente otra vez, llega la calma entre sirenas y ruido. El alma vale una bala que salpica de odio la acera, borrando una mirada que no será nunca más.

jueves, 10 de mayo de 2012

Insomnio


Visitante indeseado entrando sin permiso, rodeado de pompas y objetos que hacía tiempo no daban sonido. Estruendo en a su llegada, silencio en la despedida. Movimiento de aguas para dar paso a calma repentina.

Alerta las pupilas pasadas las 2, nadando entre imágenes intensas, reflejos de días lejanos negados a morir. Sabores ausentes haciéndose notar, llamando la atención. Giran los dados y el azar trae las 3.

Aún no dan las 4 y la boca reseca busca algo perdido entre amargo de perfume. Derrama la arena culpando al quién y al cómo. Llegaron las 5 sin aviso y el obrero sale una vez como otras.

Entre roces de piel con piel baila a su propio son. Pupilas muertas, parpados caídos cansados de tanta brega. El reloj da otra vuelta y son las 6. Respiro disgustado, maldiciendo al viento y al recuerdo. Buenos días soledad, tiempo sin vernos.