Visitante indeseado entrando
sin permiso, rodeado de pompas y objetos que hacía tiempo no daban sonido.
Estruendo en a su llegada, silencio en la despedida. Movimiento de aguas para
dar paso a calma repentina.
Alerta las pupilas pasadas las
2, nadando entre imágenes intensas, reflejos de días lejanos negados a morir.
Sabores ausentes haciéndose notar, llamando la atención. Giran los dados y el
azar trae las 3.
Aún no dan las 4 y la boca
reseca busca algo perdido entre amargo de perfume. Derrama la arena culpando al
quién y al cómo. Llegaron las 5 sin aviso y el obrero sale una vez como otras.
Entre roces de piel con piel baila
a su propio son. Pupilas muertas, parpados caídos cansados de tanta brega. El
reloj da otra vuelta y son las 6. Respiro disgustado, maldiciendo al viento y
al recuerdo. Buenos días soledad, tiempo sin vernos.
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