miércoles, 13 de enero de 2016

Despedida (Día 1)

La noche cayó sobre Caracas sin pompa ni ostento. Fría, tenue, opacada por un amargo sabor a hiel y vacío.

Inquieto como pocos esperó con la paciencia del que espera a Caronte su llegada. 

Al fin, impuntual cual doncella irrumpió en la escena sin dar explicaciones. Miradas como puñales desgarraban el alma hasta los tuétanos. 

Las súplicas no valieron más que el aire y la saliva. Las cartas fueron jugadas y el destino envuelto en azar dejó a la incertidumbre reinar por encima de la razón.

1 comentarios:

B dijo...

¿Acaso fueron las cartas? No, el mazo es inocente. ¿Quizás el juego? No, es solo el maestro de ceremonia. Entonces: ¿La sala fue víctima de un instante despiadado y una imposición cruel?

Repulsivamente algo mas reinó: Silencio. Diversidad de escenarios y así, en el mas deshilachado se presentó dejando a la audiencia incrédula ante las apuestas hechas.

Sin embargo, algo dulce que se creía muerto despertó, cual reo liberado de su injusto encierro, luego del cuarto compás las voces mudas gritaron concediendo desahogo a algunos y causando insomnio a otros tantos.

Un beso,
B.