El dulce aroma de su cuerpo reposa silente en el aire
Ausencia de sus besos que turba al alma presa por su recuerdo
Ojos que juegan a encontrarla en rostros ajenos
Aún puedo sentirla como a una caricia que arropa
En la soledad del pensamiento.
En silencio deseé sus labios
En la agonía incesante de la espera
Entre sombras y anonimato.
La imagen de un rostro de mujer perturba mi ser
Desde el despuntar del alba hasta que el sol se duerme está conmigo
Su mirada es una presencia que envenena mi mente
Embriagando mis sentidos
Robando la paz que soñé tener un día.
Intoxicante y cruel boca vestida de rojos seductores
Capaz de tomar por completo la razón del hombre recto
Miradas fascinantes que invitan a la locura
Hechizo de luna que trastorna, que hiere.
Colores de amanecer que se confunden con su silueta
Gloria y pecado en un solo ser
Belleza que opaca a las cayenas salvajes, a los lirios de los campos.
Corazón desierto y amargo por el recuerdo
Palabras engañosas que llenan de pena y oscuridad.
Llora el caminante su condena
No detiene su paso
Sigue firme aunque el camino se muestre lúgubre y vacío
La inmensa llanura le abre los brazos
La brisa nocturna ansiosa le estaba esperando.
0 comentarios:
Publicar un comentario