lunes, 16 de junio de 2008

De las Personas que Vemos a Diario

En muchas ocasiones desconocemos lo que pasa en nuestro entorno. Como consecuencia ignoramos a las personas que forman parte de la compleja maquinaria a la cual llamamos mundo.


Constantemente tratamos de crear un pequeño y exclusivo “yo-mundo” donde nos creemos protagonistas pensando que no existe necesidad de que nadie más intervenga para cumplir los objetivos que nos trazamos.


Hombres y mujeres de distinta raza y condición social se mantienen al margen de lo que ocurre en su ambiente inmediato creyendo firmemente que de esa forma podrán enfocarse en el cumplimiento de sus metas, dejando de lado la armonía que todos necesitamos y que solo viene cuando se está en paz con nuestro entorno.


No hablo solo de los compañeros de faena, o del muchacho al que compras el periódico, o la señora de mantenimiento que con cariño aparta tiempo de su día para hacer café para todos en la oficina, hablo del jefe que menosprecia tu trabajo, al que nada lo satisface, hablo también del oportunista que intenta subir sembrando contienda entre tu y tus superiores. Mantener la paz con los que se muestran amigos es muy fácil, pero con los que no es todo un reto.


Por lo regular pasamos más de la mitad de nuestro día con personas que no pertenecen a nuestro circulo de amistades, o a nuestra familia, en muchos casos son personas que ni conocemos y no procuramos conocer para no darles entrada a nuestro “yo-mundo” en un esfuerzo inconciente por autopreservar nuestras emociones evitando contacto personal con lo más cercano a una familia que tenemos durante 8 horas al día.


Después de 26 años de vida descubrí que mi concepción de la palabra Familia estaba reestructurándose de una manera que nunca creí posible. Esas personas que fueron parte del entorno laboral que cambió mis preceptos de amistad, esas con las que evité contacto, esas a las cuales pensé pasajeras partes de una etapa transitoria en el camino, fueron haciéndose cada vez más y más necesarias para mí.


Hoy día mi vida ha tomado otro rumbo y en la ausencia anhelo estar a su lado una vez más para compartir los momentos de hermandad, amor, felicidad, paz y comprensión que por 1 año tuvimos 5 extraños, esos con los que aprendí que la vida no es solo ecuaciones y fórmulas, es una obra de arte en la cual cada uno tiene protagonismo por igual, esas personas de las que puedo decir que considero más que amigos, Familia.


Dedicado con cariño a Olga, Ana María, Nirsús y Christian, mis hermanos.

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