Emerges de la nada sin decir palabra alguna
Con labios que hablan en movimientos simples,
Dulces y cercanos como pétalos de alguna flor que no conozco
O que conocí un día y alguien logró borrar.
Llegas y te quedas sin pedir permiso
Sin necesitarlo realmente
Saturando el ambiente de cosas indescriptibles;
Energía, materia, silencio y otras cosas inherentes a su presencia.
Huyes como ave que se niega a anidar,
Permaneces como quien nunca se fue,
Salpicando con colores intensos los lienzos del alma mía
Rodeada de cantos y voces gritando verdades asesinas.
Vuelve el sueño recurrente del cual no logro deshacerme
Aquel donde sus labios hábiles se acercan como antes
Robando besos que ya son suyos
Los que no podrán ser o fueron y duraron vidas enteras.
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