Verde mojado, húmedo horizonte
y gris dominante convergen en sonidos de percusión y aún se oye el frío en cada
bocanada. Borrado el paisaje casi en su totalidad, dejándose ver a penas la
sonrisa de los árboles respirando hondo.
Cae uno a uno pedazos de
cielo, trayendo consigo aroma de mil soles vistos y uno más. El ruido de la
gente desvanece en brazos del viento, navegando en el infinito mar de caras
invisibles.
Agua lavando viejas penas,
llamando a otras nuevas con nostalgia y pesar. Rugen cadenas y asfalto en la
distancia, despertando almas cautivas, dándoles forma y vida por un instante.
Mística dama albergando a
todos con una media sonrisa, lamentas y lloras la sangre derramada en tu seno.
Cómplice de locuras, testigo de maldades, ya no serás la niña pícara y emotiva
que miraba la luna con celo.
Perdiste un pedazo, pero
sigues en pie. Envuelta entre lágrimas secas y sonrisas leves, fragmentos de
pasado mirando fijo. Poco a poco calma su llanto para volver a llorar cual
madre que clama justicia al gran juez.
Con la risa de Caronte a
cuestas espera el obrero el fin de su faena, manos ásperas calman los nervios
pasadas las 6. La tarde muere y aún no llega la calma a quien tantas noches
esperó verla.
Gira el tiempo rasgando el
rostro mientras respira profundamente otra vez, llega la calma entre sirenas y
ruido. El alma vale una bala que salpica de odio la acera, borrando una mirada
que no será nunca más.
2 comentarios:
Me dejaste sin palabras querido amigo, tu mensaje es tan profundo y hermoso que en cielo de mi Caracas malherida se acaba de pintar una sonrisa de paz, dibujada con cada una de tus letras, porque siempre hay una luz que nos permite volver a creer!
Un beso,
Chiqui.-
Me dejaste sin palabras querido amigo, tu mensaje es tan profundo y hermoso que en cielo de mi Caracas malherida se acaba de pintar una sonrisa de paz, dibujada con cada una de tus letras, porque siempre hay una luz que nos permite volver a creer!
Un beso,
Chiqui.-
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