viernes, 28 de octubre de 2011

Semana 10. Caos


Oscuridad. Lugar donde nada es de fiar, donde nadie es quien aparenta. Valor para enfrentar al universo, coraje para tornar el miedo en valor. Zozobra intensa, dolor en el pecho, calor inclemente que golpea el rostro desde adentro hacia fuera.

Falsedad. Hipócritas disfrazados de amigos, tendiendo trampas, cultivando intrigas. Se gozan del mal a espaldas de los limpios, envidian su pureza y bondad. Sinceridad es desconcierto para ellos, no saben más que hacer mal, procurando odio en lugar de misericordia. No conocen el amor, crueldad y rencor son su sustento.

Celos. Sensación de incomodidad con quienes viven, los que pueden sentir cosas que no ven tan reales como las que si. Cizaña entre trigo, aguardando la oportunidad de envenenar el pan. Tierra estéril cubierta de piedras, ácida y amarga como trago de hiel.

Decadentes. Autómatas sin vida, cáncer que carcome colándose entre grietas, haciéndolas más grandes. Hambre de dañar, de destruir. Generación de langostas acabando con todo a su paso, muertos que creen que aún viven.

Tumbas. Sepulcros hermosos a la vista escondiendo despojos y podredumbre, condenados a prisiones sin salida creadas dentro de si mismos.

jueves, 27 de octubre de 2011

Semana 9. Encuentro


Dos almas desconocidas, familiares la una a la otra, tratando de huir a lo inminente. Roce de palabras, danza de miradas, juego de tontos. Descontrol a ratos, pudor y conciencia ausentes, trato sellado sin decir palabras. Melodía al son de alma, cuerpo y mente volando en círculos, temiendo caer.

Boca traveseando estrategias entre sonidos mezclados difíciles de definir. Luces tenues tienden trampas mientras los amantes se niegan a mirarse. El tiempo hecho agua entre dedos torpes, toscos, deseosos de detenerlo. Gotas caen adornando el encuentro, nubes bailan como su cuerpo al recordar esa canción que no la dejó ni un instante.

Cautela, extraña de ojos color de sueños, amiga de la prudencia y vecina de la bondad: ¡Muestra qué es sano y qué es profano! Cántico de clamor tejido de sensaciones, de temores. Latidos atípicos cuando llega la espera, de ruidos lleno el lugar nuevamente. Calla para luego hacerse más fuerte y callar nuevamente.

Dulces momentos de palabras llenos, de anécdotas y cuentos, de historias muertas que aún duelen y sangran. Cuadro común redefinido en un segundo, atrayendo la atención de quien lo ignoró una y mil veces. Lo importante se tornó cotidiano y lo cotidiano peculiar. Poco tiempo y tanto que decir los hizo repetir la última escena.

Semana 8. Rincón

Los años cayeron sin avisar, sin pedir permiso. Lunas enteras desde la última vez que pisó ese cuarto olvidado. Se sintió como aquella vez en el parque, entre relatos de su padre y de lo que sería sin ser. Un Déjà vu de cada latido, cada sensación aumentada, el llanto del último adiós, su ausencia. Amó sus besos tanto como al dolor que quedó.

Ganó menos de lo que recordaba, perdió más de lo que creía. Mesa atestada de aromas atractivos, sabores olvidados por muchos, colores intensos que unen los cables con un código particular, figuras en tonos tristes como de libro viejo.

Arenas corriendo con lágrimas a cuestas, ojos que no miran las siguen. Reloj que marca otra hora y gira una vez aunque no quiera saberlo, aunque no quieras saberlo. Lo material prepara su equipaje, la sustancia se queda a hacerle compañía. Otra vuelta para entender que la belleza de lo cotidiano.

Volvió en pie al lugar de donde salió de rodillas, mirando las marcas de batallas perdidas. Nostalgia por no permanecer en pie, compasión por el aparente vencedor. Respiro hondo cargado de energía, como quien busca algún rastro en el ambiente. Camino lejano casi inhóspito, abandonado. Veredas en ruinas, castillos de arena atacados por el mar fuerte.

Media sonrisa dibujó su rostro, como quien vive y muere en un fragmento para vivir nuevamente. Sentado en silencio, imperturbable, quieto, como quien espera noticias de guerra. Puesto en pie con el ímpetu de un adolescente continuó sin mirar a sus espaldas, manteniendo esa media sonrisa y una extraña mirada de paz.

sábado, 8 de octubre de 2011

Semana 7. Camino


Ambos estaban en el mismo lugar, mismo momento pero en dimensiones o universos distintos. Mismas preguntas, similares respuestas, algo que no concuerda en la ecuación, algo sigue igual.  

Se veía tranquila, un poco incómoda al bajar. Cruzó la calle como de costumbre, esta vez sintiendo la ausencia de quien nunca se fue. No esperó al bus con asientos disponibles, no tenía con quien compartirlo. Se subió al primero que vio, callada, pensativa, como quien extraña algo que nunca quiso.

Una extraña sensación de calma invade el ambiente, silencio sin ánimos de oscuridad, simple calma cargada de paz aparente, cosa extraña al alma. Seguridad violada tras mil intentos de fuga, luces encendidas develan partes que nunca vi en esta habitación, insignificantes detalles que completan historias muertas años atrás.

La puerta estaba abierta. Nunca se acercó al cerrojo, cual niña a la que ordenan alejarse de algo sin dar un por qué. No le enseñaron a temer, ni esconderse de las manos cálidas y un corazón amante. Ella decidió ser lo que es, lo que fue, buscó su soledad a toda costa.

Obtuvo lo que quiso y se fue. Quiso amar por la puerta del frente, a la luz del universo y gritarlo como se gritan las verdades. Se conformó con la puerta por donde se saca a los cautivos, reino de miradas que hablan y besos a escondidas. La sedujo el atractivo de lo prohibido.

Cruzó las veredas que a diario andaba, pensando como nunca en una imagen ajena a quien ahora se sienta en su mesa. Respiración entrecortada recordando aquella sinfonía que los separó, meditando en caminos condenados por quienes pretenden dirigir siendo ellos mismos morada de rufianes, mofa de miles.

Llegó al lugar donde aún permanece, ese apartado donde es extraña al mundo, donde nadie conoce su ser. Se alejó de todo y de todos, a la sombra de huesos secos en parajes que nadie gusta andar. Sentada en la orilla de lo que solía ser cuna de amantes, castillo de sentimientos, morada de virtud y resplandor.