jueves, 27 de octubre de 2011

Semana 9. Encuentro


Dos almas desconocidas, familiares la una a la otra, tratando de huir a lo inminente. Roce de palabras, danza de miradas, juego de tontos. Descontrol a ratos, pudor y conciencia ausentes, trato sellado sin decir palabras. Melodía al son de alma, cuerpo y mente volando en círculos, temiendo caer.

Boca traveseando estrategias entre sonidos mezclados difíciles de definir. Luces tenues tienden trampas mientras los amantes se niegan a mirarse. El tiempo hecho agua entre dedos torpes, toscos, deseosos de detenerlo. Gotas caen adornando el encuentro, nubes bailan como su cuerpo al recordar esa canción que no la dejó ni un instante.

Cautela, extraña de ojos color de sueños, amiga de la prudencia y vecina de la bondad: ¡Muestra qué es sano y qué es profano! Cántico de clamor tejido de sensaciones, de temores. Latidos atípicos cuando llega la espera, de ruidos lleno el lugar nuevamente. Calla para luego hacerse más fuerte y callar nuevamente.

Dulces momentos de palabras llenos, de anécdotas y cuentos, de historias muertas que aún duelen y sangran. Cuadro común redefinido en un segundo, atrayendo la atención de quien lo ignoró una y mil veces. Lo importante se tornó cotidiano y lo cotidiano peculiar. Poco tiempo y tanto que decir los hizo repetir la última escena.

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