miércoles, 21 de diciembre de 2011

Semana 13. Retrato


Apacible, callada, mirada fija esperando las luces que han de guiarla a casa. Media sonrisa para ocultarse de la multitud, maquillaje ensuciando el rostro, opacando lo perfecto.

Sentada sobre su cama reposa como quien espera con paciencia, condena del artista al dejarla presa de la inmortalidad. Seduciendo al universo ve caer uno a uno los granos de arena, congelada en el mismo sitio desde hace tantas lunas atrás.

Fría, inmóvil, negada a derramar una lágrima, inmune al paso del implacable. Casi puede oírse el lamento de su pena, sintiendo su aliento vibrar como queriendo romper en llanto.

Salida de un sueño, ubicado en algún lugar mítico apartado de los simples. Labios color de mañanas, despertares en febrero con olor a jazmín. Mejillas delicadas, flores en botón, inalcanzables a los mortales.

Ropa que no logra esconder lo evidente. Una mano interrumpida al momento de jugar entre largos hilos color de noches. Simetría delineando cada detalle, líneas dibujadas a mano de manera magistral.

Ojos claros exhibiendo profunda tristeza, destellos del alma que se esconde detrás de la puerta. Aroma de mujer engalana la imagen, dándole vida al lugar. Todos le miran detenidamente cual aparición, todos menos uno.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Semana 12. Ruido

Labios danzantes irrumpen la escena. Violentos, impetuosos, luego cálidos, gentiles. Tiernamente se rozan probando cada centímetro justo antes de estallar nuevamente. Tempestad y calma a ratos, unos más cortos que otros.

Sonido de respiración entrecortada, profunda bocanada de aire. Suspiros a montones para luego continuar la faena. Incesantes, voraces, fieros, implacables. Deseosos del deseo, cansados de desear, desesperados por dejar su huella.

Sabor a perfume y maquillaje amarga al paladar sin incomodar. Sabor a miradas certeras como lanzas en pleno día. Sabor a sed, calor en noche de invierno. Sabor a ganas, a vida y muerte entremezcladas en dosis desordenadas.

Sonidos que alteran los latidos, cerraduras y puertas dan voces de alerta.

¿Qué hay en besos robados? ¿Qué de la sensación en el pecho, el temblor en las manos?

Animales nocturnos asechándose entre un mar de gente. El tiempo corre para todos, deteniéndose en dos.

El reloj gira y aún no dan las nueve. Detrás de la puerta se esconde la que despierta con el reflejo del sol al son del deseo, negando lo evidente para seguir ocultando lo que grita su piel.

viernes, 11 de noviembre de 2011

Semana 11. Amigos


Saludo, miradas, roce de dos conocidos. Sentidos despiertos, labios sedientos, manos cansadas de esperar. Pícaros juegan entre abrazos y cercanía, tentando al cielo que atento los mira. Golpes en la puerta perturban el momento, cualquiera sobra para ambos, cualquiera menos ellos.

Comentarios furtivos sonrojan a la luna. Sonrisas llenan el infinito, haciéndolo más claro, despejando las nubes de dudas y prohibiciones. Latidos intensos, pulsaciones cada vez más fuertes. Aire cubierto de fragancias hipnóticas, cautivantes. Aromas nuevos por descubrir.

Gotas caen como risa de niños, algo nace, algo muere. Algo Distinto tiñe la noche, curiosidad es la carta que sale al ruedo. Ella dulce, atenta, llena de manías que suele ocultar. El cauteloso, tajante, temeroso más que aventurero. Ambos atraídos por sabores desconocidos que gritan verdades sin emitir sonidos.

Un trago ahuyenta las amarguras, dos traen alegría y bohemia, tres que dan paso al cuarto si la compañía es consejera. La distancia es enemiga de quienes buscan refugio en la noche plena, golpeando sus copas, pateando las penas. Canciones de amores complican la escena, miradas cálidas más y más cercanas.

Besos caen a montón sin excusas ni motivo aparente, dejando ser a quienes negaron lo obvio. Amor silvestre que no necesita cultivo para crecer, tampoco necesita ser sembrado. Nace de la nada y se hace fuerte con el sol y el agua que apenas recibe.

La noche en un pestañar huyó del lugar dejándoles a expensas del día. Sin reproches o reclamos cruzaron sus ojos nuevamente. Risas invadieron el lugar como palabras a un corazón herido. Besos repetidos, abrazos sin final. Promesas de duplicar la hazaña. Despedida obligada. Hasta mañana.

viernes, 28 de octubre de 2011

Semana 10. Caos


Oscuridad. Lugar donde nada es de fiar, donde nadie es quien aparenta. Valor para enfrentar al universo, coraje para tornar el miedo en valor. Zozobra intensa, dolor en el pecho, calor inclemente que golpea el rostro desde adentro hacia fuera.

Falsedad. Hipócritas disfrazados de amigos, tendiendo trampas, cultivando intrigas. Se gozan del mal a espaldas de los limpios, envidian su pureza y bondad. Sinceridad es desconcierto para ellos, no saben más que hacer mal, procurando odio en lugar de misericordia. No conocen el amor, crueldad y rencor son su sustento.

Celos. Sensación de incomodidad con quienes viven, los que pueden sentir cosas que no ven tan reales como las que si. Cizaña entre trigo, aguardando la oportunidad de envenenar el pan. Tierra estéril cubierta de piedras, ácida y amarga como trago de hiel.

Decadentes. Autómatas sin vida, cáncer que carcome colándose entre grietas, haciéndolas más grandes. Hambre de dañar, de destruir. Generación de langostas acabando con todo a su paso, muertos que creen que aún viven.

Tumbas. Sepulcros hermosos a la vista escondiendo despojos y podredumbre, condenados a prisiones sin salida creadas dentro de si mismos.

jueves, 27 de octubre de 2011

Semana 9. Encuentro


Dos almas desconocidas, familiares la una a la otra, tratando de huir a lo inminente. Roce de palabras, danza de miradas, juego de tontos. Descontrol a ratos, pudor y conciencia ausentes, trato sellado sin decir palabras. Melodía al son de alma, cuerpo y mente volando en círculos, temiendo caer.

Boca traveseando estrategias entre sonidos mezclados difíciles de definir. Luces tenues tienden trampas mientras los amantes se niegan a mirarse. El tiempo hecho agua entre dedos torpes, toscos, deseosos de detenerlo. Gotas caen adornando el encuentro, nubes bailan como su cuerpo al recordar esa canción que no la dejó ni un instante.

Cautela, extraña de ojos color de sueños, amiga de la prudencia y vecina de la bondad: ¡Muestra qué es sano y qué es profano! Cántico de clamor tejido de sensaciones, de temores. Latidos atípicos cuando llega la espera, de ruidos lleno el lugar nuevamente. Calla para luego hacerse más fuerte y callar nuevamente.

Dulces momentos de palabras llenos, de anécdotas y cuentos, de historias muertas que aún duelen y sangran. Cuadro común redefinido en un segundo, atrayendo la atención de quien lo ignoró una y mil veces. Lo importante se tornó cotidiano y lo cotidiano peculiar. Poco tiempo y tanto que decir los hizo repetir la última escena.

Semana 8. Rincón

Los años cayeron sin avisar, sin pedir permiso. Lunas enteras desde la última vez que pisó ese cuarto olvidado. Se sintió como aquella vez en el parque, entre relatos de su padre y de lo que sería sin ser. Un Déjà vu de cada latido, cada sensación aumentada, el llanto del último adiós, su ausencia. Amó sus besos tanto como al dolor que quedó.

Ganó menos de lo que recordaba, perdió más de lo que creía. Mesa atestada de aromas atractivos, sabores olvidados por muchos, colores intensos que unen los cables con un código particular, figuras en tonos tristes como de libro viejo.

Arenas corriendo con lágrimas a cuestas, ojos que no miran las siguen. Reloj que marca otra hora y gira una vez aunque no quiera saberlo, aunque no quieras saberlo. Lo material prepara su equipaje, la sustancia se queda a hacerle compañía. Otra vuelta para entender que la belleza de lo cotidiano.

Volvió en pie al lugar de donde salió de rodillas, mirando las marcas de batallas perdidas. Nostalgia por no permanecer en pie, compasión por el aparente vencedor. Respiro hondo cargado de energía, como quien busca algún rastro en el ambiente. Camino lejano casi inhóspito, abandonado. Veredas en ruinas, castillos de arena atacados por el mar fuerte.

Media sonrisa dibujó su rostro, como quien vive y muere en un fragmento para vivir nuevamente. Sentado en silencio, imperturbable, quieto, como quien espera noticias de guerra. Puesto en pie con el ímpetu de un adolescente continuó sin mirar a sus espaldas, manteniendo esa media sonrisa y una extraña mirada de paz.

sábado, 8 de octubre de 2011

Semana 7. Camino


Ambos estaban en el mismo lugar, mismo momento pero en dimensiones o universos distintos. Mismas preguntas, similares respuestas, algo que no concuerda en la ecuación, algo sigue igual.  

Se veía tranquila, un poco incómoda al bajar. Cruzó la calle como de costumbre, esta vez sintiendo la ausencia de quien nunca se fue. No esperó al bus con asientos disponibles, no tenía con quien compartirlo. Se subió al primero que vio, callada, pensativa, como quien extraña algo que nunca quiso.

Una extraña sensación de calma invade el ambiente, silencio sin ánimos de oscuridad, simple calma cargada de paz aparente, cosa extraña al alma. Seguridad violada tras mil intentos de fuga, luces encendidas develan partes que nunca vi en esta habitación, insignificantes detalles que completan historias muertas años atrás.

La puerta estaba abierta. Nunca se acercó al cerrojo, cual niña a la que ordenan alejarse de algo sin dar un por qué. No le enseñaron a temer, ni esconderse de las manos cálidas y un corazón amante. Ella decidió ser lo que es, lo que fue, buscó su soledad a toda costa.

Obtuvo lo que quiso y se fue. Quiso amar por la puerta del frente, a la luz del universo y gritarlo como se gritan las verdades. Se conformó con la puerta por donde se saca a los cautivos, reino de miradas que hablan y besos a escondidas. La sedujo el atractivo de lo prohibido.

Cruzó las veredas que a diario andaba, pensando como nunca en una imagen ajena a quien ahora se sienta en su mesa. Respiración entrecortada recordando aquella sinfonía que los separó, meditando en caminos condenados por quienes pretenden dirigir siendo ellos mismos morada de rufianes, mofa de miles.

Llegó al lugar donde aún permanece, ese apartado donde es extraña al mundo, donde nadie conoce su ser. Se alejó de todo y de todos, a la sombra de huesos secos en parajes que nadie gusta andar. Sentada en la orilla de lo que solía ser cuna de amantes, castillo de sentimientos, morada de virtud y resplandor.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Semana 6. Propuesta


Accedió. Aceptó las condiciones del juego en silencio, lleno de dudas y falsas esperanzas creadas entre verdades a medias. Se mostró educada, apacible, callada, lo contrario a su proceder desde que los presentaron. La aceptó tal y como era. Arrogante, prepotente, soberbia, dominante, impositiva y con ínfulas de cruel. Una extraña mirada de lejanía y ternura asomaba como arma de destrucción masiva, usada para obtener cualquier cosa a su antojo.

 Observando detenidamente la fortaleza erigida a su alrededor, sintió curiosidad de qué había dentro. Se planteó estrategias, objetivos, metas, creyéndose astuto, típico estudiante de las artes, amante y practicante de las mismas. Como era de esperarse ninguna dio resultado. Evasivas, negativas, mirada y actitud retadoras hasta en momentos de debilidad.

Varias batallas debilitaron su esperanza de saltar las murallas. No le fue fácil entrar, tampoco complicado. El consentimiento del carcelero le permitió llegar a donde muchos intentaron y fallaron. La fórmula estuvo encima de la mesa en todo momento, un sobre particularmente blanco sin sellar. Ella entregó la llave, abrió las puertas de las catacumbas olvidadas pero presentes, donde escondió secretos que sólo podían ser revelados en algún ataque de locura o lucidez.

Al fin conocieron el uno del otro lo suficiente para acabarse, no dejando piedra alguna en pie. Texturas que renacen una y otra vez, muriendo de nuevo para nacer al día siguiente. Noche fría que recarga de energías dispersas los mares, de besos las pieles, de lamentos a los hombres. Espinas que protegen de quien deben y de quien no, diecisiete balas buscando quien las reciba, aún una está en la recamara y el arma se niega a disparar hastiada de ser evitada con feroz audacia.

Enigmas a dos voces, deseo y seducción en su mirar. Cada bocanada de aire compartido aumentaba la tensión, el ambiente denso marcó el momento con un ánimo propio y distintivo. Caricias cual sierra contra la viga, cortando, destruyendo, moldeando a gusto la forma de su víctima.

El dulce agrio de su alma lo atrapó cual red, envolviendo sus sentidos hasta dejarlos sin respiro. Se dejó caer al vacío a sabiendas de los riscos al fondo, del destino de los amores a hurtadillas, a oscuras. Consintió que lo tratara según se sentía, según le dictaba el momento. Insistió en evitar la confrontación, no encontraba herramientas para revertir ese estado. Abrazó su olor, su forma de actuar, las curvas de su pelo, ese timbre de voz al hablar de manera exagerada, su mirada que entre palabras se colaba.

Disfrutó el veneno mientras duró su efecto, entre manos ajenas no hay alianzas más allá de la luz del día. Seres nocturnos destruidos por el amanecer, hechos ceniza y memorias entre cánticos usados para espantar a los niños, para evitar que caigan en tinieblas, buscando ser iluminados y escapar a la recompensa de sus acciones.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Semana 5. Gris


Caos, entropía personalizada, nombre del dueño bordado en letras negras, grande y legible. Ruido intenso que calma aturdiendo sentidos, dejándolos quietos. Cambio brusco de métrica, progresiones intensas. ¡Caos! Si, caos y calma contoneándose sin razón ni compás.

Amargas intrigas, sabores comunes, repetidos. Heridas que no duelen siquiera, disparos constantes al cadáver del deseo que existió. Rastros de tiempos pasados, prueba de dos queriendo ser uno, negándose sin fuerzas. Datos de una dimensión extraña, perdida.

Carcajada seca ante afirmaciones genuinas. Darse sin medida, no recibir justa retribución. Cautela en cambio al otro lado del río, recelo y mesura para no dejarse llevar. Negarse a si misma por su temor al mar y su pasión por la seguridad de la orilla.

Reproches a manos llenas sin quien los reciba. Reproches de regreso bienvenidos cual amigos cercanos. Alma manchada de instintos oscuros, preguntas echadas como cartas, barajadas y magistralmente regresadas tal cual salieron del mazo.

Palabras, inofensivas balas a quemarropa. Bálsamo de heridas que crearon, ungüento de lesiones graves y otras no tanto, pólvora al viento y fuego. Bocas ensangrentadas, culpables tanto como inocentes del mal que causaron, del bien que perdieron, del pecado de callar.

Olvido de regalo a esa frase que me decía, esa que repetía cada vez que la emoción le cortaba el aliento, la que con besos solía callarle en la boca una vez, luego la usaba una vez más como si necesitara escucharla, como si el susurro

Segundos como años, sentados en el mismo lugar donde acostumbraba esperarla. “El tiempo pasa lento cuando somos infelices” – dijo  una vez,  ahora comprendo lo que el corazón se negó a ver, estúpida bomba llena de mangueras que nos mantienes vivos aún estando muertos.

Serenidad aparente, incoherencia constante. Fenómenos de recurrencia evidente y redundancia ante lo que es, lo que fue.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Semana 4. De los Amantes


¿Qué pasa con los amantes? Que dicen todo en una mirada, entregando la vida en un instante, sin esperar nada más que ser amados en retorno. ¿Qué de los amores que trascienden el umbral del tiempo y el espacio? Cometas encendidos, iluminando el cielo de los mortales incrédulos, de los tontos. ¿Qué de los tontos que se entregan a amar sin conciencia del dolor o con plena certeza del mismo? Semillas sin nacer esperando ser oportunas, esparcidas por el viento del deseo y la ansiedad.

Luces derramando buenaventura, colores intensos aún más al sentirse cerca. Sensaciones, sabores, aromas, sonidos de dos cuerpos orquestando tentaciones. Silencio en cuotas, momentos de calma antes de la explosión, tempestad. Heridas que no sangran ni duelen, grito que estremece los cimientos de los montes, de nuevo calma, luego tempestad de regreso.

Llega el día y el astro mayor lo viste con justicia y bondad, cae la noche y la dama nocturna guarda a quienes esconden lo prohibido, vuelve la claridad a las vidas de unos pocos y el descontrol continúa visitando con su olor peculiar las manos de otros muchos; reloj que no detiene el rito del ritmo ni el clic al son de la eterna melodía.

Danzan los árboles rozándose, tomándose un rato para hacer la reverencia debida. Movimientos lentos, aleatorios, calculados. Brisa fresca acaricia su ramaje como a manto de reyes y reinas, regresa el vaivén de los cuerpos que negaron encontrarse, jurando hacerlo en otro momento de nunca más.

Rufianes caprichosos, entusiastas, cómplices. Entes corpóreos que saben cómo llevarse a sentir cosas nuevas y otras no tanto. Almas gemelas que encuentran a su par una vez cada mil años, quienes al verse tan semejantes huyen corriendo a besar bocas extrañas hasta hallarse nuevamente para repetir el ciclo con otras locuras y errores.

Y pasa lo que debe, lo que no, lo que fue y lo que no dejará de ser entre brazos y labios dementes implorando clemencia, lúcidos en instantes breves, dolorosos. Realidades trastornadas entre mentes claras y confusas, energía en crudo haciendo lo que sabe, su verdad.

¿Qué pasa con los amantes? Que llenos de temor emprenden rumbos distintos para no amarse más, para no verse más. ¿Qué de aquellos títeres sin esperanza negados luchar? Llenos de dudas por lo que dejaron atrás, preguntándose: ¿Y qué si…? ¿Qué de los que deciden amarse una vez más sin preguntas, sin respuestas, sin razones? Los que roban lo propio y lo ajeno, contemplando lo que el pasado les dio y negaron poseer.

sábado, 10 de septiembre de 2011

Semana 3. La Chica del Bus


¿Y si se sienta a mi lado? Eso pregunté a mi cabeza cuando la vi subirse al bus. Antes de cruzar la avenida sentí su mirada posarse junto a esa extraña sensación estar expuesto, asechado. Volteé rápidamente y allí estaba. Si me permites un momento trataré de describir la imagen que guardé de ella. Cabello suelto, lentes oscuros, jeans ajustados y una sonrisa que desarmaría al más despiadado, presencia imponente y buen gusto por el perfume; una de esas chicas que te hacen voltear dos veces.  

Seguí caminando, paso redoblado, curioseando de reojo solapado por lentes oscuros, tratando de ver a través de los suyos. Llegué a la parada primero, me miró detenerme, la miré venir hacia mí, sensaciones aumentadas y sentidos alerta cual soldados. El bus se detuvo, me subí pensando en la brisa riñendo con su pelo y ella con él, danzando cual bandera. Media sonrisa al saberse observada, manos sudorosas al saberme descubierto.

Sacudía su cabellera una vez, dos veces más, tres veces y entendí en juego. Lentamente y con firmeza asía su cabello a manera de invitación, entre miradas y gestos que hablaban como gritos a viva voz transcurrían los segundos ralentizados, como si fuera posible meter el tiempo en la heladera y verlo congelarse.

Siempre he pensado que la seducción es el arte de las féminas. Su ADN tiene la información necesaria para complicar lo sencillo, convirtiéndolo en una tempestad de sabores agridulces, intoxicantes, adictivos. No digo que sea así, sólo que la experiencia aún no me demuestra lo contrario.

Me senté en el primer asiento como de costumbre, afectado por la visión de instantes atrás. Sentí el bus detenerse por un momento, ella subió, caminó el pasillo buscando los asientos siguientes al mío. Una extraña sensación de alivio y decepción por un momento cuando de pronto su mano en mi hombro llamó. ¿Puedo sentarme contigo? – Dijo. Puesto en pie le cedí el asiento de la ventana para sentarme luego a su lado.

Al levantarme miré el bus vacío, dos o tres pasajeros muy atrás y el resto de las butacas disponibles. ¿Por qué sentarse a mi lado? Creo que continúo haciéndome la misma pregunta aunque ya la tengo un tanto desgastada.

Quitándose los lentes me miró fijo. Hermosos ojos detrás de ellos. ¿Recuerdas la ocasión en que viviste algo inesperado? ¿La recuerdas?

Perturbada por el calor tomaba aire profundamente. Mostrándose inquieta por la intensidad del día en pleno buscó acercarse a mí, evitando ser molestada por la luz de la ventanilla. ¿Quieres este asiento? – pregunté rápidamente tratando de ser cortés. Nuevamente la media sonrisa iluminó el lugar. Con voz suave dijo que estaba bien allí, insistí un par de veces más, a lo cual respondió de la misma manera que al principio.

Entre un par de apretones y empujones por la imprudencia del conductor fue rompiéndose el hielo. Una mirada, un roce, media sonrisa de su parte, una completa de la mía. Las palabras huyeron por un momento mientras jugueteando dos adolescentes conocen una ilusión.

Cuando regresaron las ausentes hablamos como amigos entrañables, miradas fugaces y roces nunca dejaron el lugar. Entre líneas nos dijimos tanto y tan poco. Recuerdo claramente que no recuerdo qué me dijo. Coincidimos en el destino de nuestro viaje, al bajarnos el bus me regaló la última media sonrisa y tomó sentido contrario a donde me dirigía.

Y eso es todo. No hay segunda parte, números de teléfono ni nada de esas cosas. Sin embargo acostumbro tomo el bus en el mismo lugar a la misma hora cada vez que puedo, tratando de encontrarla para decirle que me hizo sonreír ese día y muchos de los siguientes.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Semana 2. Grito


Los espejos no mienten, mienten los ojos que no se cansan de ver cosas donde no las hay. Mienten los labios y los cuerpos a gritos punzantes en el infinito, mienten y gustan mentir por motivos que aún no logro descifrar.

Por esas mentiras he visto el sol ponerse 43 veces el mismo día, por su boca dulce y amarga a mi oído. Mística presencia, ausente desde hace 180 noches; 6 lunas y media han pasado desde su adiós y aún recuerdo con claridad la estupidez que pensé esa última vez.

¿Puedes ver cada línea en sus manos? ¿Las conoces bien? ¿Sabes que no puede dormir sin ver una estrella? ¿Sabes que el aroma de su piel cambia con su estado de ánimo? ¿Entiendes sus manías? ¿La piensas como yo? ¿Es tanto para ti como lo fue para mi, como lo es?

Reclamos sin dueño o con propietario definido como balas muertas, mentiras y mentirosos en lugar de verdades y justos. Acertijos multicolores inician el trance de mentes debilitadas por el paso del implacable, dunas infinitas son cárcel y libertad.

Miente y miento levantando el rostro, mostrando apatía. Bajo la mirada y sonrío, respiro un minuto de franqueza para seguir mintiendo y pretender olvido, desdén. Campo minado que solía ser un juego. Miento una vez a mi mismo y dos veces a los otros, creyéndome certero, mintiéndome de nuevo.

Dulce mentira que haciéndote real en mí traes ilusión y pena, como quien porta el beso de la muerte. Mentira que existió lo que creí real y supe imaginario, mentira elaborada con dedicación, tejida entre cercanías e insinuaciones, polvo al viento, vaivén entre ola y ola.

¿Qué hace el payaso cuando llorando por dentro se enfrenta cara a cara a la multitud? Si los mimos son payasos tristes: ¿Qué hacen los payasos alegres cuando viven la desolación de recuerdo? Cuando un mimo está alegre: ¿Pretende tristeza porque el show debe continuar?

Maquillar, perfumar, afeitar, depilar, vestir, fajar, operar, agrandar, reducir… ¿No son estas mentiras que todos han decidido aceptables? Mentimos involuntariamente y con conocimiento de causa y efecto sin medir daños, justificando con mentiras las mentiras que saboreamos a diario.

Miento y siento cómo cada mentira roba un pedazo de mi fe. Acepto que miento, la verdad me despierta cual bofetada. Miro el reflejo como a aquel hermano lejano, ojos que desconocen la imagen hallada cual bestia salvaje. Abrazo fraterno y susurro al oído: Todo va a estar bien. Despierto y entiendo que detenerse es perder.

viernes, 26 de agosto de 2011

Semana 1. Rocío


Emerges de la nada sin decir palabra alguna
Con labios que hablan en movimientos simples,
Dulces y cercanos como pétalos de alguna flor que no conozco
O que conocí un día y alguien logró borrar.

Llegas y te quedas sin pedir permiso
Sin necesitarlo realmente
Saturando el ambiente de cosas indescriptibles;
Energía, materia, silencio y otras cosas inherentes a su presencia.

Huyes como ave que se niega a anidar,
Permaneces como quien nunca se fue,
Salpicando con colores intensos los lienzos del alma mía
Rodeada de cantos y voces gritando verdades asesinas.

Vuelve el sueño recurrente del cual no logro deshacerme
Aquel donde sus labios hábiles se acercan como antes
Robando besos que ya son suyos
Los que no podrán ser o fueron y duraron vidas enteras.

viernes, 19 de agosto de 2011

Referente a éste espacio

Salutación a los lectores

Querido amigo (disculpen si ofendo a alguien al llamarlo de esa manera) que te tomas el tiempo de revisar este pequeño espacio dentro del espacio de información infinita (o finita, como quieran interpretar a la gran red).

Cuando comencé a hacer esto no entendía qué era ni cómo funcionaba, cuáles eran sus principios o si los mismos existían. Un amigo me dijo que podía publicar mis escritos de manera gratuita (eso motiva a cualquier amateur en este campo).

Así empezó la magia, aún cuando me dediqué a las cuentas que tenía en 2 comunidades latinoamericanas de escritores seguí alimentando esta (se que no lo suficiente, pero lo hice).

Siempre es más fácil ser leído cuando publicas en una comunidad donde todo el mundo lee y comenta para ser leído en retorno. Sea como sea, siempre es satisfactorio ser leído.

El chiste de todo este cuento es que quiero hacer un compromiso con este espacio de mi pertenencia, contigo que lees esto y conmigo que ya estoy bastante ocupado haciendo lo que tengo que hacer como para como para hacer lo que quiero hacer, sin embargo quiero meterme en este problema. El plan es el siguiente: interactuar contigo lo que queda de año.

¿Parece fácil no? Espero que no sea tan difícil. ¿Las reglas del juego? Son necesarias. La intención es publicar una nota a la semana, algo simple sin ostento, letras que solas no dicen nada o dicen de todo menos lo que quieren decir.

Eso es todo. Disculpa si te distraje de tus ocupaciones, si te saqué de algo que estabas haciendo o si leíste esperando encontrar otra cosa. Espero que las molestias que ocasioné a muchos o muy pocos sean recompensadas con letras que lleven calor y esperanza a sus almas, corazones o como quieran llamar a su esencia, lo que los hace ser quienes son.

Hay muchas expectativas de mi parte con este pequeño proyecto.

Te deseo mucha salud, prosperidad y paz. También deseo que la música les lleve a donde no han ido ni pensaron hacerlo, ella tiene esa facultad.

Nos vemos la próxima semana

sábado, 2 de julio de 2011

Héroes Comunes

Quise comenzar este relato con una frase memorable, alguna de esas que quedan por los años y siguen siendo usadas, de las que marcan al lector para siempre. Realmente no lo logré, así que inicio mi historia sin opulencia, pero con una sensación de esperanza por lo vivido. No todo está perdido, eso lo entendí ayer.

Iba camino a casa como de costumbre, atrapado en el ciclo infinito de la rutina, autómata sin mirar a los lados. Dependiente del día a día y cautivo como muchos otros del temor, paranoico de todo y de todos a mí alrededor.


Al bajar del bus, como si alguien me siguiera, caminé paso redoblado hacia la vereda que cruzo para llegar a la calle que conduce a mi hogar. Un paso conocido de la ciudad por ser peligroso (como cualquier lugar de alguna ciudad grande que puedas imaginar), cueva de ladrones y refugio para quienes ejercen ese oficio.


Justo al comienzo del camino un anciano intentaba subir uno de los escalones (si, leíste bien, intentaba). Aparentemente los años no fueron buenos con aquel hombre al que aún un simple escalón parecía una montaña. Noté que llevaba un par de bolsas de mercado, grandes y de notable peso.


Pasé por su lado sin mediar palabras, casi corriendo. A medio camino vi a un joven detenerse, al igual que mi persona había pasado al lado del hombre sin parpadear, el joven regreso y con voz amable miró al anciano. Puedo ayudarle señor – le dijo –. Aquel anciano sorprendido del gesto asentó con la cabeza. No podía creer que alguien se compadeciera de su carga. También a mi me costó creer lo que veía.


Dos desconocidos, dos personas que viven en la misma ciudad y nunca se habían visto antes, respirando el mismo aire que respiras en este instante. Dos seres que oportunamente estaban en el mismo lugar en el instante apropiado, uno para servir, otro necesitado de ese servicio.


El muchacho llevaba un bolso en su mano, bastante grande, tomó la carga del anciano con la otra mano y lo llevó hasta su destino una cuadra más adelante. En silencio seguí al joven aún sorprendido por lo que había hecho.


Al dejar al anciano en el lugar al que dudo podría llegar por si mismo siguió su camino y se perdió entre la gente.


Probablemente no vuelva a ver a aquel joven que ayudó al anciano, probablemente el anciano tampoco, pero nunca olvidaré la lección que con un gesto tan sencillo aprendí en un instante. La sabiduría puede venir de la mano de un niño si aprendemos a oír su voz.


Es bien conocido por todos el contexto humano del que somos protagonistas. Guerras, hambre, miseria de alma, indiferencia, dejadez, son algunas aristas que dan forma al presente. Es una realidad no sólo en Latinoamérica, nuestro mundo global nos ha traído problemas globales y responsabilidades globales.


Vivimos sin vivir, ajenos al mundo que nos rodea, nada más y nada menos que una pérdida generalizada. Perdemos los valores que nos hacían distintos a los animales, mientras estos demuestran esos valores ya casi extintos de nuestra raza. Justificamos nuestra falta de solidaridad con temor, temor a ser asaltado, secuestrado, temor al qué dirán. Para cualquier persona ayudar a otro es insignificante, para quien recibe esa ayuda un simple gesto puede afectar positivamente su universo, puede hacer la diferencia.